tanatologia
Cómo cuidarte sin ahogarte
El "autocuidado" se ha convertido en una palabra de moda llena de imágenes de baños de burbujas y mascarillas. En el duelo, el autocuidado es otra cosa.
Lo que sí es autocuidado en duelo
Decir que no
A reuniones donde tendrás que fingir. A conversaciones que te drenan. A personas bien intencionadas que dan consejos no pedidos. Decir que no es protegerte.
Movimiento mínimo
No tienes que ir al gimnasio. Una caminata de 15 minutos al aire libre, recibir luz natural, mover el cuerpo despacio. Eso ya es autocuidado.
Comer aunque no tengas hambre
El duelo apaga el apetito. Comer pequeñas porciones varias veces al día, aunque no sientas ganas. El cuerpo necesita energía.
Hidratación constante
El llanto y el estrés deshidratan. Una botella de agua siempre cerca.
Una hora al día sin pantallas
El scroll infinito anestesia, no descansa. Una hora — al despertar o antes de dormir — sin teléfono permite que el cuerpo regrese a sí mismo.
Permitirte momentos de no-duelo
Reírte de un meme, ver una serie, comer algo rico. Esto no es traición. Es un acto de autocuidado.
Lo que NO es autocuidado
- Forzarte a estar bien
- Llenar la agenda para "no pensar"
- Beber alcohol como anestesia
- Empezar grandes proyectos para distraerte
- Castigarte por no estar haciendo "suficiente"
Una pregunta diaria
Antes de dormir, preguntarte: ¿qué me cuidé hoy, aunque sea pequeño?. Anótalo. Construir un registro de cuidados pequeños es más útil que perseguir grandes hábitos.
El autocuidado en duelo se parece más a sobrevivir bien que a vivir feliz. Y está bien.
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