blog
La perdida de un hijo
Cuando el dolor, no cabe en palabras. La pérdida de mi hijo.
Hay dolores que no deberían existir y la pérdida de un hijo es uno de ellos. Simplemente no existe un término para nombrar a ti como papá o mamá que perdiste un hijo tal como lo hacemos cuando se pierde un padre, sería “huerfano” o cuando se pierde la pareja “viuodo” pero esta pérdida es tan grande que no hay ni siquiera palabra para nombrarla. Es una experiencia que rompe con todo, desde el orden natural de la vida.
Perder a tu hijo es perder anhelos, sueños, planes, expectativas, … vida. Y, muchas veces, una parte de ti. Hay momento después de la pérdida en que todo se detiene, en que no hay sentido, sin embargo, en tu entorno la vida sigue, la gente continua con su rutina, los días pasan, el trabajo continúa pero tú ya no eres lo mismo que antes. Hay un antes y un después.
Seguramente lo primero que llego es una negación en la cual no puedas entender lo que esta sucediendo con frases como “esto no es real”, “es un sueño del cual voy a despertar”, “no lo puedo creer”
Perder a tu hijo no solo es enfrentar y aceptar la ausencia sino es enfrentarte a la pregunta del ¿Por qué? y ¿Cómo sigo? Hay preguntas que nunca tendrán respuesta, te invito a que cambies la pregunta del porque a un ¿Para qué? que es muy probable que en este momento tampoco tengas la respuesta pero te aseguro que con el tiempo y el acompañamiento y trabajo tanatológico lo descubrirás.
La aflicción intensa de haber perdido a tu hijo es una respuesta normal al duelo, puede tener efectos psicológicos, emocionales y físicos, quizá no puedas concentrarte, estes distraído, insomnio, alteraciones en el apetito, emociones como culpa, miedo, enojo, tristeza, impotencia y todo esto es parte del duelo que con el acompañamiento y el tiempo irán siendo menos constantes.
Vive tu duelo a tu manera y ritmo. Recuerda que no existe un esquema fijo para lo que estas pasando.
Hay fechas clave, como su y tú cumpleaños, el día de las madres, el día de los padres, fiestas de fin de año que te recuerden el vacío y la falta de tu hijo, podría parecer en esas fechas que recaes, pero son solo algunos días en lo que se regresa a ritmo.
Aquí te sugiero algunos puntos que pueden apoyarte durante el proceso:
Tómate tu tiempo
Hay muchas decisiones que tomar en estos momentos, como cuando regresar a trabajar, que hacer con las cosas de tu hijo, trámites, cómo encontrar sentido a continuar, como responder cuando me pregunten por mi hijo, etc. Tomate tu tiempo, ni fechas para hacerlo, quizá te ayude el contacto con tu familia o el encontrarte contigo. Eso es algo personal y cada quien lo debe hacer a su forma. El regreso al trabajo es una decisión complicada pero te puedo decir que este no es el momento para tomar decisiones drásticas como cambiar de trabajo, renunciar, cambiar de casa, cambiar de lugar de residencia, etc. estás en un momento vulnerable en el cual no necesitas más cambios, date tiempo y las respuestas irán apareciendo.
Olvídate de lo que es correcto e incorrecto
No hay una forma correcta ni incorrecta de pasar lo que estas viviendo. No te compares con otros papás o con otros duelos. Tu y tu familia son los únicos que deciden lo que necesitan.
Permanece conectado y comuníquese
Es importante que tu y tu familia encuentren maneras de permanecer conectados emocionalmente. Lo ideal es hablar y escuchar de los otros como se han sentido desde la pérdida y que necesito de ellos y ellos que necesitan de mi para transitar este duelo. Aqui hay algunas sugerencias de como hablarlo:
- ¿Cómo estás viviendo tú este duelo?
- ¿Qué necesitas de mí en este momento?
- ¿Qué cosas te hacen sentir acompañado(a)?
- ¿En qué momentos sientes que no nos estamos entendiendo?
- ¿Cómo podemos apoyarnos sin lastimarnos?
Hay un ejercicio que puedes llevar a cabo para poder identificar que te ayuda y continuar con ello, responde las siguientes preguntas, no es necesario que contestes todas en un solo día, el objetivo no es tener respuestas perfectas, es permitirte sentir, entenderte y acompañarte.
- ¿Qué me ayuda a levantarme cada día, aunque sea un poco?
- ¿Qué cosas pequeñas te han dado un respiro?
- ¿Qué significado ha tomado esta experiencia en tu vida?
- ¿Qué tipo de vida te gustaría construir a partir de aquí?
- ¿Cómo puedes seguir honrando a tu hijo en tu día a día?
- ¿Cómo está tu cuerpo en este momento?
- ¿Estás descansando, comiendo, cuidándote?
- ¿Qué necesitas hoy: hablar, silencio, compañía, espacio?
- ¿A quién puedes acudir cuando te sientes desbordado(a)?
- ¿Qué te haría sentir un poco más sostenido hoy?
Aprender a vivir sin su presencia no significa dejar de amarlo, sino encontrar nuevas formas de llevarlo contigo.
¿Quieres hablar con alguien sobre esto?
Nuestro equipo de tanatólogos puede acompañarte en este momento.