J. García López
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Cómo sienten el duelo los niños

13 min de lectura· 07 de julio, 2026
Cómo sienten el duelo los niños

Introducción


Hablar de la muerte nunca es sencillo. Para muchos adultos representa un tema doloroso, incómodo o incluso algo que se intenta evitar. Cuando hay niños de por medio, el miedo suele aumentar porque existe la idea de que hablar sobre la pérdida puede lastimarlos o hacerlos sufrir más. Sin embargo, el silencio, las mentiras o evitar el tema suele generar todavía más confusión, miedo y ansiedad en ellos ya que al estar percibiendo los cambios en su entorno notando la tristeza de los adultos y sintiendo profundamente la ausencias tanto del ser querido como de sus familiares provoca un desequilibrio que hay que ayudar a entender.

El duelo infantil es la manera en que niñas, niños y adolescentes responden emocionalmente ante la pérdida de una persona significativa, una mascota o incluso cambios importantes en su vida. Aunque muchas veces los adultos esperan que los niños reaccionen igual que ellos, la realidad es que el duelo en la infancia se vive de formas distintas dependiendo de la edad, personalidad, vínculo afectivo y etapa de desarrollo. Algunos niños expresan tristeza llorando, otros mediante enojo, aislamiento, problemas de conducta, miedo, dificultades escolares o incluso molestias físicas. También es común que por momentos jueguen, rían o parezcan tranquilos, lo cual no significa que hayan olvidado a la persona que murió o que “ya superaron” la pérdida. Los niños viven el duelo poco a poco, conforme van comprendiendo la realidad de lo sucedido.

Uno de los mayores retos para las familias es encontrar la manera adecuada de acompañar emocionalmente a los niños durante este proceso. Los niños necesitan explicaciones claras, honestas y acordes a su edad. Más que respuestas perfectas, necesitan adultos disponibles emocionalmente, capaces de escuchar, contener y permitir que expresen sus emociones sin sentirse juzgados.

El objetivo de este material es brindar información clara y sensible sobre cómo viven el duelo los niños en diferentes etapas de desarrollo, cuáles son algunas de las manifestaciones más comunes y de qué manera los adultos pueden acompañarlos de forma saludable, amorosa y respetuosa. 

desarrollo


La muerte es parte de la vida, es algo natural que a la mayor parte de la gente le cuesta hablar ya que se toma como un tema tabú y hablarlo con los niños resulta muy complicado incluso hasta evitarlo por completo. Sin embargo, se ha demostrado que los niños pueden beneficiarse cuando los adultos les ofrecen un espacio abierto para hablar y entender la muerte.

El duelo infantil es la respuesta emocional, física y conductual que tienen los niños ante una pérdida significativa. No solo ocurre por muerte; también puede presentarse ante separaciones, enfermedades, cambios fuertes o pérdidas de vínculos importantes.

La mayoría de los niños en algún momento se van a enfrentar a la muerte de un familiar, un amigo, una mascota y ellos también experimentan sentimientos de dolor además de preocupación al ver a sus padres con tristeza. 

A diferencia de los adultos a los niños hay que tratarlos durante el duelo de acuerdo con su edad y etapa de desarrollo, pero independientemente de esto su vida puede cambiar de acuerdo a la pérdida que están viviendo, ya que puede haber:


  • Si perdieron a uno de sus padres, hermanos, o familiar muy cercano o cuidador primario, la dinámica de la familia cambia por completo en cuanto a relaciones, probablemente economía, actividades, roles, tiempo para ellos. 
  • Pérdida de una fuente de amor y/o apoyo. Hay que darle tiempo a que aprenda a vivir sin la persona o mascota que vivió. No minimices sus emociones. Es mejor darle oportunidad de que se exprese. 
  • La pérdida en familia puede generar un desgaste de energía en el cual no se atiende al niño y podría sentirse rechazado o abandonado. 
  • Recuerdos de buenos momentos. Los niños identifican muy bien el vínculo y las actividades que realiza con cada persona, al perder a una familiar importante significa que esas actividades también las pierde lo cual podría generar tristeza, miedo o hasta enojo al darse cuenta de lo que ya no tiene. 
  • Tras la pérdida de mamá o papá los eventos escolares se convierten en un recordatorio constante de ya no esta conmigo. 

Como adulto responsable del niño no se trata de evitar su dolor sino de brindar el apoyo, tiempo y explicación que el o ella requiera para recuperarse de la pérdida. Esta es la base en donde se puede brindar un ambiente seguro para que pueda expresarse llorando o hablando y enseñarle el manejo de emociones adecuado para su presente y futuro. Hazle saber que llorar, hablar, dibujar o escribir son formar de desahogarse de forma saludable. Esto hará que te tenga la confianza de acercarse a ti cuando lo necesite. Si no se le permite llorar o expresarse crecerá aprendiendo que hay que evadir las emociones y aislarse. 


De manera general hay que ayudarles a comprender estos 4 conceptos principales:

1. La persona o mascota que perdieron no va a regresar. Hablar claro es muy importante, no decir “se fue”, “esta dormido”. El decirle está dormido puede generar miedo al descanso, puede llegar a pensar que al quedarse dormido el o tu entonces ya no despertarás. Es mejor decir: “Murió y ya no va a regresar”

2. Su familiar o mascota que perdió ya no sufre ni tiene dolor ni esta triste. 

3. Todo ser vivo (plantas, animales, personas) mueren en algún momento. Este punto hay que cuidar de decirlo de acuerdo con su edad ya que en cierta edad puede generar miedo a la muerte. Podría preguntarte ¿Tu también? Lo que puede responderse es: “Si, pero en este momento tengo salud, me siento bien y espero que estemos juntos por mucho tiempo, pero si tienes duda lo podemos seguir platicando cuando lo necesites”

4. Exprésale que no tiene la culpa de lo que esta pasando, ni de la muerte ni de la tristeza de los demás. Hay que explicar que estaba enfermo o que fue un accidente ayudará a entender que no es por algo que él hizo o dejo de hacer. 


El duelo puede aparecer por momentos. Los niños pueden jugar, reír y después volver a sentir tristeza. 

Como mencione anteriormente es importante el aterrizar el tema de acuerdo a su edad y etapa de desarrollo, a continuación muestro detalles:


Bebes e infantes

Es muy probable que en esta etapa no comprendan la muerte pero si se dan cuenta del ambiente de su entorno. En este proceso mereces tu tiempo para procesar tu pérdida por lo tanto busca una red de apoyo con otros familiares, amigos, escuela, para que tu hijo o hijos no pierdan su rutina con esto los niños se sienten seguros. 

  • Posibles expresiones de dolor: Regresión a comportamientos anteriores como chuparse el dedo y orinarse en la cama, problemas para dormir, irritabilidad, confusión, no querer separarse de sus cuidadores
  • Cómo puedes ayudar: Sea honesto, directo y breve cuando responda a preguntas, y muéstrese tranquilo y afectuoso. Continuar con las rutinas también es útil. A esta edad el juego es su manera de salir del duelo. Las muestras de cariño ayudan a sentirse mejor.  



Edad preescolar

Como comentaba anteriormente en esta etapa es muy importante no mentir: 

"Esta dormido”, “esta trabajando”, “se fue de viaje” “se fue a otra casa”. Esto puede provocarle miedo cuando salgas al sentir que ya no vas a regresar, o al irse a dormir o al viajar porque eso puede significar que la persona o el ya no regresan nunca. 

Al explicar que la persona murió hay que decir que no la volverán a ver. 


  • Posibles expresiones de dolor: Pueden mostrar su dolor a través de enojo, dolores físicos o trastornos en el sueño con pesadillas, cambios en la alimentación, juego violento, intentar asumir el papel de la persona que murió.
  • Cómo puedes ayudar: expresar que es normal sentir que lo extraña o que quiera llorar pero que siempre podrán recordarle con los bonitos momentos que vivieron juntos.   Puedes ayudarle a que exprese sus emociones a través del juego, de dibujos, de cuentos y que hable sobre la persona que murió.



Edad escolar

En esta etapa el niño puede llegar a tener miedo de perder a alguien más, puedes brindarle principalmente escucha, explicaciones sobre todas las dudas que le surjan, pero sobre todo muestras de cariño con abrazos y más atención que le den seguridad de que todo estará bien. En esta etapa ya comprender que la pérdida es definitiva. 


  • Posibles expresiones de dolor: Problemas escolares, aislamiento, mal comportamiento, cambios en la alimentación y el sueño, pensamientos sobre su propia muerte.
  • Cómo puede ayudar: Estar presente es lo más importante dando oportunidad de que salgan sus emociones, también habrá momentos en los que necesiten su espacio a solas y es válido el dárselos. No evites hablar sobre la muerte ni  evadas sus preguntas.



Preadolescentes y adolescentes

En esta etapa de vida, es normal que se resistan a compartir lo que sienten y no solamente sobre la pérdida sino de manera general.  

  • Posibles expresiones de dolor: Su forma de demostrar su emoción es a través de tristeza extrema, aislamiento, negación, no comer, no dormir, no salir, enojo, mal comportamiento, contacto con el alcohol, drogas o conductas de riesgo. 
  • Cómo puede ayudar: Ten acercamientos con paciencia y amor para explicar y enseñarle a mostrar sus emociones, de cuidarse y a buscar apoyo profesional que le ayude a trabajar con todo lo que esta viviendo.  Dense oportunidad de salir juntos a caminar, platicar de su ser querido e incluso de tener actividades de deporte. No intentes hacer que todo esté bien, permite que llore o que tenga su espacio siempre haciendo hincapié  en que ahí estas si lo necesita y provoca las platicas empezando a hablar tú de tus emociones. 


Frases que ayudan

  • “Estoy aquí contigo.” 
  • “Puedes preguntarme lo que necesites.” 
  • “Es normal sentir tristeza.” 
  • “No tienes que dejar de extrañarlo.” 

Frases que pueden lastimar

  • “Ya no llores.” 
  • “Tienes que ser fuerte.” 
  • “Ya supéralo.” 
  • “Ahora eres el hombre/la mujer de la casa.”


¿El o los niños deben asistir al funeral?

La respuesta concreta es sí. Es de gran utilidad permitirles vivir el proceso desde un inicio, esto les ayuda a enfrentar la realidad.  


Explicar con anticipación lo que verá les ayudará a ir preparados, flores, ataúd, su familia y que seguramente los verá tristes, hablar con calma para darle oportunidad a que comprenda lo que se le está diciendo y también dar oportunidad a que exponga sus dudas, es mejor dar poca información al principio e ir agregando más detalles dependiendo de las dudas que tenga. Incluso hay que ofrecerle algunas alternativas que puede hacer para ese momento como:

  • Querer llevar flores
  • Hacerle un dibujo o carta para dejárselo
  • Llevar algún peluche o juguete como parte de seguridad

Hazle saber que en ese momento o cuando él así lo sienta puede mostrar sus emociones y que cuando lo necesite se puede acercar para pedirle un abrazo.  Es momento de mostrar que esta para el y dar contención. 


¿Cómo saber si mi hijo necesita ayuda profesional ante la pérdida?

Hay que estar atentos a cambios importantes persistentes:

  • Baja brusca en las calificaciones
  • Comportamiento negativo en la escuela como golpear a algún compañero, golpearse el mismo, rebeldía, dormir, distracciones, hiperactividad. 
  • No duerme
  • No come
  • No quiere ir a sus actividades extraescolares
  • Aislamiento extremo
  • No querer llevar a cabo su rutina de bañarse, lavarse los dientes, tareas en casa
  • Consumo de alcohol o drogas
  • Depresión profunda
  • Enojo constante con la familia
  • Se autolesiona
  • Habla del suicidio


Conforme pasen los días dense momentos para compartir recuerdos y de mencionar el nombre de la persona que murió, con esto le enseñas que no está prohibido hablar la persona. 

Cada niño es diferente y por ejemplo entre hermanos se comportarán de una forma distinta por su personalidad o su edad. Hay que darle oportunidad a cada uno de vivir su duelo como lo vaya necesitando. 


¿Cuándo buscar ayuda profesional?

El duelo es un proceso natural y requiere tiempo. Pero si los síntomas persisten más allá de seis meses o son muy perjudiciales, podrían indicar que su hijo tal vez necesite ayuda profesional para superar su dolor. Algunas señales que pueden indicar que su hijo necesita ayuda profesional incluyen:

  • Pesadillas
  • La creencia de que el mundo es inseguro en general
  • Irritabilidad, ira y mal humor
  • Falta de concentración
  • Falta de apetito o de sueño
  • Problemas de comportamiento continuos
  • En niños pequeños, regresión persistente a un comportamiento anterior, como aferrarse a usted, orinarse en la cama o chuparse el dedo
  • Dificultad para dormir
  • Desapego o apartarse de los demás
  • En adolescentes, uso de alcohol o drogas
  • Incapacidad o negativa a ir a la escuela, aprender o jugar con amigos
  • Ansiedad
  • Depresión continua
  • Pensamientos suicidas



Los niños no necesitan adultos perfectos ante la pérdida; necesitan adultos presentes, honestos y dispuestos a acompañarlos en su dolor.



Conclusión


El duelo en la infancia es un proceso profundamente importante que muchas veces pasa desapercibido o es minimizado por los adultos. Existe la creencia de que los niños “no entienden”, “olvidan rápido” o “son demasiado pequeños para darse cuenta”, cuando en realidad viven las pérdidas de maneras muy intensas, aunque diferentes a las de los adultos. Cada niño expresa su dolor según su edad, personalidad, historia y recursos emocionales, por lo que no existe una única manera “correcta” de vivir un duelo.

A lo largo de este proceso, los niños necesitan principalmente sentirse acompañados, escuchados y seguros. Algunas fechas, lugares, canciones, actividades escolares o recuerdos pueden reactivar el dolor incluso meses después. Esto no significa retroceso, sino parte natural del proceso de adaptación a la ausencia. La paciencia, la empatía y el tiempo son fundamentales para ayudarles a reconstruir poco a poco su sensación de seguridad.

Acompañar a un niño en duelo es un acto de amor, presencia y sensibilidad. Cada conversación honesta, cada abrazo, cada momento de escucha y cada espacio seguro que se les brinda puede marcar una diferencia profunda en la manera en que aprenderán a relacionarse con sus emociones a lo largo de su vida. Hablar de la muerte no daña a los niños; lo que realmente puede lastimarlos es crecer sintiendo que deben guardar silencio sobre su dolor.

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