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Cuando el Año Cierra
Cuando el Año Cierra: Rituales para acompañar el Duelo
Introducción:
Así como el Día de la Madre, el Día del Padre, el Día del Niño, los cumpleaños o los aniversarios, la Navidad y el Año Nuevo son fechas que solíamos asociar con celebración, reunión y calidez. Sin embargo, cuando vivimos un duelo, estas mismas fechas pueden convertirse en recordatorios dolorosos de quien ya no está o lo que ya no está. En lugar de pensar en regalos, cenas o rituales familiares, quizá ahora nos encontremos preguntando: ¿Qué hago con todo lo que siento? ¿Cómo festejar sin mi ser querido? ¿Cómo sostener una tradición cuando mi corazón está roto?
En esas preguntas aparecen emociones que se mezclan entre sí: tristeza, enojo, culpa, nostalgia, miedo… A veces los días se sienten eternos y las noches más pesadas. Tal vez la energía disminuye, la motivación se apaga y actuar en automático parece la única manera de avanzar. Quizá te descubres sintiendo que ya no eres la misma persona, que tu vida tuvo un giro abrupto e injusto. Y sí, probablemente así sea. El duelo transforma, mueve, desordena, confronta.
Pero en medio de ese dolor también existe un entorno que te sostiene: la familia que permanece, los amigos que acompañan, el trabajo que te estructura, el lugar que habitas, la comida que te nutre, la cama que te brinda calor al final del día. Despiertas cada mañana con la posibilidad de ver, escuchar, sentir, seguir y no porque el dolor haya desaparecido, sino porque tú sigues aquí.
Y entonces llegan las preguntas que duelen: ¿Cómo logro seguir y atravesar estas fechas decembrinas sin ti?
Este material nace para acompañarte en esa respuesta, no desde la obligación de “estar bien” ni desde la presión de celebrar, sino desde el permiso de vivir tu duelo con amor y con rituales que honren la vida de tu familiar, tu historia con él, tu vínculo y tu corazón.
Desarrollo
El cerrar el año nos trae recuerdos sobre lo que hicimos, lo que dejamos de hacer, lo que vivimos, lo que ganamos, pero también lo que perdimos o a quien perdimos y esto hace que esos recuerdos de pérdida nos hagan sentir dolor, vacío existencial y un sin sentido pero los días siguen, los cumpleaños llegan, los aniversarios pasan y finalmente llegan fechas que en esta ocasión no queremos que lleguen, la Navidad y el Año Nuevo en las cuales el dolor puede sentirse intensificado al intentar mostrarme bien para no hacer pasar un mal rato a los otros, pero el evadir o aparentar estar bien puede interferir con el proceso y alargarlo.
La Dra. Elizabeth Kubler Ross quien fue una psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, pionera en la tanatología y los cuidados paliativos nos dice que el proceso de duelo consta de 5 etapas, las cuales son: Negación, Enojo, Negociación, Tristeza y Aceptación y que estas etapas son esenciales para poder llegar a la última que es la Aceptación. Durante este proceso es importante aceptar la emoción que se tiene, ya sea la tristeza, el enojo o culpa, por lo tanto, sentir dolor en Navidad o Año nuevo es válido y debemos respetar el proceso de cada quien. Permitir vivir el duelo como llegue dándome el permiso de expresar mis emociones sin hacer daño a los demás y aprendiendo a canalizarlo de forma adecuada nos lleva a vivir un duelo sano y así evitar que se quede guardado o que se vuelva complicado.
Las fiestas de fin de año nos llevan a tener rituales en familia, desde la decoración, planeación de la reunión, compartir cena y experiencias con nuestras personas más cercanas, pero cuando uno o unos de esos seres queridos ya no están entre nosotros estos rituales podrían perder sentido provocando aislamiento, frustración o culpa por tener un momento agradable. No sabemos como actuar ni que decir porque podría ser incongruente entre lo que siento y lo que digo y el recuerdo de los que ya no están se vuelve más cercano. Y con todas estas emociones podemos llegar a proponer que en esta ocasión no se haga nada deseando que estas fechas finalicen lo más pronto posible, otras personas de lo contrario se sienten obligadas a seguir con los rituales, esta forma de evadir suele presentarse en familias que por creencia no está permitido demostrar los sentimientos y entonces reprimirlos y seguir es la única opción, algunas de las frases que se suelen escuchar y que nos llevan a reprimir son: “No le llores porque no lo dejas descansar”, “No le llores porque no lo dejas ir”, “Échale ganas, la vida sigue”, frases que decimos por querer proteger. Otra forma de evadir es hacer algo diferente como ir a cenar a un lugar diferente al de siempre, salir de fiesta o de viaje, con la finalidad de no reconocer que nuestro ser querido ya no está. Todas estas acciones distintas pueden generarnos un alivio momentáneo, pero a largo plazo esas emociones reprimidas podrían salir en enfermedades, ansiedad, depresión, miedo, etc.
No hay una receta para cómo afrontar el duelo en Navidad y Año nuevo, pero si podemos plantear diferentes caminos o estrategias para afrontar estas fechas de una forma significativa en amor y honrando a nuestro ser querido.
A continuación, se plantean algunas ideas que pueden ayudar tanto de forma individual como familiar a transitar de una forma sana las festividades de fin de año y posteriormente opciones de rituales a llevar a cabo:
Evita aislarte
En muchas ocasiones decidimos vivir el duelo escondiéndonos de lo demás para no hacerlos sentir mal, sin embargo, hay que reconocer que toda la familia esta viviendo el duelo y que todos estamos pasando por las etapas antes mencionadas con sus emociones, por lo tanto, si yo me acerco a mi familia reconociendo lo que siento y lo que el otro siente haciendo validas todas y cada una de estas emociones, dando y recibiendo apoyo, contención y acercamiento se podrá vivir este periodo de una forma más adecuada. No hay emociones correctas o incorrectas durante el duelo, simplemente permítete sentir ante los demás sin juzgarte y sin juzgar al otro.
Autocuidado
Poner atención a tus necesidades emocionales es la base de llevar un duelo sano, respeta y mantén en orden tus necesidades básicas: comer, dormir, beber agua, hacer ejercicio, contacto con la naturaleza.
Los niños
En muchas ocasiones apartamos a los niños de estas situaciones con el fin de protegerlos, sin embargo, se dan cuenta y hay que enseñarles que la muerte es parte de la vida por lo tanto es importante hablar, explicar, responder a sus dudas y permitir que saquen sus emociones para apoyarles en su desarrollo emocional por lo tanto es importante hacerlos presentes de los rituales que se lleven a cabo en estas fechas.
Simbolizar
Es recomendable colocar durante las cenas de Navidad y Año Nuevo un objeto (vela, fotografía, algo significativo que usaba la persona, preparar su platillo favorito, etc.) que nos recuerde al ser querido el cual nos ayudará a compartir recuerdos y al mismo tiempo emociones y sobre todo compartir el duelo.
Considerar hacer rituales durante estas 2 fechas ayuda a integrar la ausencia del ser querido y aceptar su partida.
Ritual para la Noche de Navidad
Para este ritual se requieren los siguientes materiales:
- Una vela
- Un artículo personal de la persona fallecida
- Su fotografía
Durante la cena Navideña coloca un espacio especial en donde se coloque su foto, una vela y un artículo personal durante el encuentro familiar, y antes de la cena toma un momento para honrar la vida de tu ser querido, hablando sobre los logros que tuvo durante su vida, agradeciendo por su existencia y por lo que hizo por ustedes. Invita a tus seres queridos a compartir recuerdos, historias o enseñanzas de esa persona o bien que cada quien diga en 1 palabra lo que le dejo en su vida. Al finalizar todos los miembros dicen lo siguiente:
“En esta Navidad queremos agradecer por el tiempo que compartimos contigo, agradecemos tu risa, tus consejos, tus historias y tu manera de llevar la vida. Aunque hoy no está físicamente, celebramos la vida que tuviste y el amor que sembraste en cada uno de nosotros. Te liberamos y nos liberamos, te dejamos ir y nos quedamos en paz con los aprendizajes recibidos y con tu amor.” Gracias, gracias, gracias. Se solicita un aplauso para la persona y se inicia con la cena.
Este tipo de homenaje familiar no solo ayuda a procesar el duelo, sino que también fortalece los lazos de unión.
Ritual para la Noche de Año Nuevo
Para este ritual se requieren los siguientes materiales:
- Un árbol o planta en maceta
- Hojas
- Plumas, lápices y colores
- Una vela
- Su fotografía
- Recipiente (bowl) metálico
De preferencia el mismo 31 antes de que cierre el año, ya en la reunión familiar, con la vela prendida y fotografía puesta, cada persona tomará una hoja incluidos los niños y escribirán una carta en la que incluyan las siguientes frases hacia la persona fallecida:
- Quiero decirte que…
- Te pido perdón por…
- Te perdono por…
- Te doy gracias por…
- Palabras de despedida
Los niños pueden hacer un dibujo explicando que será para despedir a la persona.
Al terminar todos las cartas y dibujos se reunirán en un lugar seguro y abierto y en un recipiente metálico quemarán todas las cartas. Las cenizas que quedan de las cartas en el recipiente las van a colocar en la tierra del árbol o plantita que eligieron y ese árbol o planta será cuidada durante el resto del año en símbolo del amor, de la vida y del recuerdo que siempre tendrán en su corazón.
Se lleva a la planta al lugar donde cenarán y continúan con la reunión.
Es importante hacer saber que el paso del tiempo no garantiza el sanar la herida de la pérdida, pero el tener el apoyo de familiares y amigos, poder expresar las emociones, hacer un cierre con los rituales antes mencionados y comenzar con la aceptación de la pérdida nos ayudarán a hacer más fácil el proceso y llevarlo de una forma sana. El tener apoyo de un terapeuta tanatólogo es importante ya que brinda un espacio seguro en el cual se puede hablar sin miedo, sin sentirse juzgado y se le otorgarán herramientas que faciliten la aceptación.
Conclusión
La llegada de la Navidad y el Año Nuevo en medio del duelo puede sentirse como un desafío emocional que desordena, confronta y remueve cada parte de nosotros. Sin embargo, también representan una oportunidad para reconocer el amor que permanece y para transitar estas fechas con un sentido más profundo y auténtico. A lo largo de este material, se muestra que el duelo no nos obliga a olvidar ni a tener una fortaleza forzada, sino estar presentes, con inteligencia emocional y con la libertad de vivir cada etapa a nuestro propio ritmo.
Los rituales propuestos no buscan llenar el vacío de la ausencia, sino honrar la vida, el vínculo y la historia compartida con quien ya no está. Al permitirnos sentir, expresar, recordar y despedir, abrimos un espacio de significado donde la pérdida puede integrarse de manera más humana y amorosa.
El acompañamiento de la familia, la validación de las emociones y el autocuidado se vuelven puntos fundamentales para afrontar estas fechas sin negar el dolor, pero también sin perder de vista que seguimos aquí con personas y cosas por agradecer. Con acompañamiento tanatológico, rituales y autocuidado es posible atravesar estas fechas dando un paso más hacia la aceptación.
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