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Las preguntas que deja el suicidio
Culpa, confusión, amor, enojo..
Introducción
Hablar del suicidio nunca es sencillo. Es una palabra que suele venir acompañada de silencio, miedo, confusión y muchas preguntas difíciles de responder. Cuando una persona pierde a un ser querido por suicidio, no solamente enfrenta el dolor natural de la ausencia, sino también una mezcla intensa de emociones que pueden llegar a sentirse abrumadoras. Muchas veces la mente regresa una y otra vez a los últimos momentos, conversaciones o señales buscando entender qué pasó o qué pudo haberse hecho diferente.
El duelo por suicidio tiene características particulares que lo vuelven especialmente complejo. A diferencia de otros tipos de pérdida, aquí suelen aparecer preguntas que probablemente nunca tendrán una respuesta absoluta.
Además del sufrimiento emocional, muchas personas enfrentan el estigma social que aún existe alrededor del suicidio. Algunas familias prefieren guardar silencio, evitar hablar del tema o incluso ocultar la causa de muerte por miedo al juicio de los demás. Esto puede provocar todavía más aislamiento y dificultar la expresión del dolor. Sin embargo, callar las emociones no hace que desaparezcan; por el contrario, muchas veces las intensifica. El duelo necesita espacio, escucha, comprensión y tiempo para poder transformarse.
Este material no busca darte respuestas absolutas ni apresurar tu dolor. Su propósito es acompañarte, ayudarte a entender algunas de las emociones más comunes que pueden surgir después de una pérdida por suicidio y ofrecerte herramientas para atravesar este camino con un poco más de comprensión hacia ti mismo. A lo largo de estas páginas encontrarás explicaciones, ejercicios y reflexiones que pueden ayudarte a identificar lo que sientes, darle espacio a tus emociones y comenzar poco a poco un proceso de reconstrucción emocional.
DESARROLLO
La pérdida como tal de un ser querido ya lleva un dolor, cuando esta pérdida es porque la persona decidió el término de su vida, además del dolor que seguramente estas experimentando hay un gran peso de confusión, enojo, tristeza, culpa, impotencia, desconexión, ansiedad..
El desafío que presenta esta pérdida es una de las pruebas más difíciles de superar, pero hay que afrontarlo y continuar, porque si evades se puede quedar ahí en tu cuerpo y emociones por un largo tiempo convirtiéndolo en un duelo congelado.
El estigma del suicidio existe y es un tema que en muchas ocasiones se conserva en secreto con la familia o amigos y esto hace que no te permitas o permitan hablarlo de forma directa. Pero este como todos los duelos lleva su tiempo, pero el tiempo por si solo no ayuda a sanar, hay muchos factores a tomar en cuenta y acciones a llevar a cabo para llegar a una aceptación.
Vamos a empezar este texto mencionando algunas de los síntomas que podrías llegar a sentir a lo largo del camino del duelo:
- Altibajos: durante el proceso de duelo habrá días en los que encontrarás momentos o temporadas de calma sin embargo es normal que los momentos de enojo, culpa, tristeza, etc, regresen incluso después de un largo tiempo, esto no quiere decir que recaes, es parte normal del recuerdo y del vacío que dejó su pérdida.
- Recuerdos dolorosos: desde observar sus cosas, su platillo favorito, las fotos, los mensajes, el lugar donde sucedió el suicidio, fechas significativas como su cumpleaños, el tuyo, fechas decembrinas, que te llevan nuevamente al dolor. Confía en que es temporal y pasará.
- Falta de apoyo: cuando más lo necesitas, esperas encontrar apoyo en amigos, familiares, compañeros, vecinos, sin embargo, puede ser que sientas que no cuentas con alguien o que estas solo. Apóyate en las personas que realmente están para ti, esos quienes han estado contigo desde el principio y no te han dejado, busca acompañamiento profesional. No olvides que probablemente esos familiares que están ausentes también están pasando por el duelo y al igual que tu no saben como lidiar con la montaña rusa de emociones.
- Sentirte juzgado: por el tipo de pérdida quizá sientas culpa y que todos hablan, no gastes tu energía en personas que no suman o en pensar lo que están hablando, concéntrate en ti, en tu duelo y en tu sanación.
- Sentirte bien: también es posible que tengas momentos de calma, de paz, tranquilidad incluso que pases un buen momento con risas. Nada de eso está mal, no te sientas culpable, no te hace una mala persona. Disfruta cuando puedas aunque ese momento sea breve.
- Fechas especiales: en el primer año vienen las primeras veces sin el o ella y por lo general se siente como una recaída desde unos días antes, no recaes, es el recuerdo de su cumpleaños, de eventos importantes, de fechas significativas en familia y que el o ella no está. Esta fecha pasará y continuaras con tu proceso de sanación.
- Verte reflejado en otras familias: es común que durante este proceso cuando te encuentres con otras familias lleguen a ti momentos tristes o de enojo por no tener a tu familia completa. No te castigues ni te hagas daño con pensamientos, ya es suficiente el dolor. Trátate con amor y paciencia.
Durante este proceso, llegarán varias etapas que a continuación te explico:
Como puedes ver en la imagen anterior en la etapa de la negación pueden surgir pensamientos de incredulidad como:
- Siento que esto es una pesadilla
- Pienso que va a regresar
- Esto no es real
- Esto no puede estar pasando
Esta etapa se puede llegar a presentar desde el día 1 y continuar así por algunas semanas, con el tiempo tu mente va a ir aceptando de forma racional la pérdida entendiendo que si paso y que te encuentras en el proceso de duelo.
Consejos y ejercicios
• No te obligues a “estar bien” rápidamente. El duelo necesita tiempo.
• Habla de lo ocurrido con alguien de confianza, aunque sientas que todavía no lo comprendes completamente, el hablar de ayudará a ir enfocándote en la realidad y en el presente.
• Mantén rutinas básicas como bañarte, comer o dormir aunque sea difícil. Las rutinas ayudan a dar sensación de estabilidad.
• Evita aislarte completamente.
Cuando sientas que entras en crisis o que todo parece irreal, realiza el siguiente ejercicio:
- Nombra 5 cosas que puedes ver,
- 4 cosas que puedes tocar,
- 3 cosas que puedes escuchar,
- 2 cosas que puedes oler,
- 1 cosa que puedes saborear.
También puedes escribir iniciando por la frase: “Lo que más me cuesta creer de esta pérdida es…”
Esto te ayudará a ir entendiendo tus emociones.
Acompañado de la negación o posterior a esta pueden llegar las otras etapas:
La culpa llega con los pensamientos de que probablemente:
- Pudiste haber hecho algo para evitarlo
- Arrepentirte por cosas que dijiste o no dijiste
- Arrepentirte por cosas que hiciste o no hiciste.
- Por lo último que paso entre ustedes
En esta etapa quiero que te quedes con que no estaba en tus manos poder controlar la situación. Recuerda que no puedes predecir el futuro y que era algo que estaba fuera de ti. No es tu responsabilidad.
Consejos y ejercicios
• Recuerda que pensar diferente hoy no significa que en ese momento tuvieras toda la información.
• Evita castigarte mentalmente repitiendo “debí haber…”.
• Habla con alguien sobre tu culpa en lugar de guardarla en silencio.
• Entiende que el suicidio suele ser consecuencia de un sufrimiento emocional profundo y complejo.
Escribe una carta hacia ti mismo contestando:
- ¿Qué me estoy reclamando? _______________
- ¿Qué sí hice por esa persona? _____________________
- ¿Qué le diría a un amigo que estuviera sintiendo esta misma culpa? ___________________________
Este ejercicio te ayuda a ir entendiendo lo que estaba en ti, lo que no, y a empezar a tratarte con más amor y no juzgarte.
Otra de las etapas es el enojo que quizá en este momento sientas hacia tu ser querido, hacia la vida, hacia otras personas o hacia ti mismo.
- ¿Por qué lo hizo?
- ¿Por qué no me acerque a él o ella antes?
- ¿Por qué no me escucho?
- ¿Por qué no me di cuenta?
Consejos y ejercicios
• Permítete reconocer que estas enojado y con quien
• Busca maneras seguras de liberar tensión física y emocional como haciendo ejercicio, escribiendo, rompiendo hojas, pegando en un cojín, ejercicio de contacto físico.
• Evita tomar decisiones importantes en estas etapas ya que una vez que pasen puedes arrepentirte de la decisión tomada.
Ejercicio físico de liberación
- Elabora una carta hacia la persona que llevo a cabo el suicidio y escríbele todo tu enojo, una vez terminada, rómpela lo mas que puedas con fuerza y tira a la basura.
La tristeza es inminente, viene acompañada de llanto, trastornos en el sueño y hambre, sentirte desmotivado, sin energía, cuesta trabajo reiniciar.
- No quiero comer ni bañarme
- No dejo de llorar
- No tengo ganas de ir a trabajar
- No puedo dormir y cuando duermo tengo pesadillas
Consejos y ejercicios
• No te exijas funcionar igual que antes inmediatamente.
• Intenta cubrir necesidades básicas aunque sea poco a poco: come, hidratate, duerme y sal a caminar.
• Permite el llanto; llorar es una forma natural de liberar emociones.
• Busca contacto humano seguro aunque no tengas ganas de hablar demasiado.
Ejercicio de pequeños objetivos
En momentos de mucha tristeza, enfócate solo en metas pequeñas: “Solo por hoy”
- Hoy voy a bañarme
- Voy a comer algo ligero
- Voy a salir 10 minutos a caminar
- Voy a responder un mensaje
- Voy a descansar un poco
Pequeños pasos también son avance.
Ejercicio de conexión con el ser querido
Haz una lista de:
- Recuerdos bonitos
- Enseñanzas
- Como puedes honrarlo
La última de las etapas es la aceptación, la cual no significa olvidar, dejar de amar o que “ya no duele”. Significa comenzar a aprender a vivir con la ausencia y reconocer que, aunque la pérdida forma parte de tu historia, tu vida también puede seguir teniendo sentido.
Habrá días difíciles incluso después de sentirte mejor y eso también es normal. El duelo no desaparece de un día para otro; poco a poco se transforma.
Consejos y ejercicios
• Permítete volver a disfrutar sin sentir culpa.
• Retoma actividades lentamente.
• Construye nuevas rutinas.
Ejercicio de homenaje
Puedes elaborar uno o varios de los siguientes que te pueden ayudar a conservar su vínculo y amor:
- Plantar un árbol en su honor
- Escribirle un diario
- Hacer una caja de recuerdos
- Crear una fotografía especial
- Apoyar una causa importante o a personas que están pasando por lo mismo que tú
Ejercicio final
Escribe: “Aunque esta pérdida forma parte de mi historia, quiero seguir viviendo de una manera que honre mi vida y mis emociones.”
Tienes derecho a seguir tu vida, presentó este decálogo extraído del manual para enfrentar el suicidio de un ser querido:
- “Tengo derecho a estar libre de culpa”.
- “Tengo derecho a no sentirme responsable por el fallecimiento del familiar que se ha suicidado”.
- “Tengo derecho a que mis preguntas sean contestadas honestamente por las autoridades y los miembros de la familia”.
- “Tengo derecho a no ser engañado porque otros crean que pueden ahorrarme un mayor dolor”.
- “Tengo derecho a mantener una sensación de esperanza”.
- “Tengo derecho a tener sentimientos positivos respecto a la persona que perdí por suicidio, sin importar los eventos anteriores o simultáneos a esa muerte prematura”.
- “Tengo derecho a conservar mi individualidad y a no ser juzgado/a a causa de esa muerte por suicidio”.
- “Tengo derecho a buscar orientación y grupos de apoyo que me posibiliten a explorar mis sentimientos honestamente y a facilitar el proceso de aceptación”.
- “Tengo derecho a lograr la aceptación”.
- “Tengo el derecho a un nuevo comienzo”. “Tengo el derecho a ser”.
Además de los consejos y ejercicios anteriores puedes apoyarte asistiendo a sesiones de acompañamiento individual en donde el tanatólogo te puede ayudar a ir clarificando emociones y enfocarlas con amor, sin juicios y encaminado a la aceptación. Por otra parte esta los círculos de apoyo que son grupos de personas que brindan acompañamiento emocional, a alguien que está pasando por una situación difícil, como un duelo. Asisten personas que están viviendo lo mismo que tu y se comparten emociones y herramientas para llegar a la aceptación, estos círculos ayudan a: Los círculos de apoyo ayudan a:
- Expresar emociones sin juicio,
- Sentirse acompañado,
- Pedir ayuda cuando no se puede solo,
- Disminuir el aislamiento,
- Recibir contención emocional,
- Mantener rutinas básicas,
- Sentirse escuchado y comprendido.
Se escucha sin juzgar, no minimizamos el dolor, no presionamos para superarlo, respetamos el silencio y acompañamos sin imponer.
Aunque la pérdida dejó preguntas que quizá nunca tengan respuesta, tu vida todavía merece amor, cuidado, esperanza y la oportunidad de volver a florecer.
Conclusión
Atravesar el duelo por suicidio es una de las experiencias emocionales más difíciles y complejas que una persona puede vivir. La ausencia de quien amamos se mezcla con preguntas, recuerdos, culpas, silencios y emociones intensas que muchas veces parecen imposibles de acomodar. Habrá momentos en los que sientas que avanzas y otros en los que el dolor vuelva con fuerza, especialmente en fechas importantes, lugares significativos o recuerdos inesperados. Todo eso forma parte del proceso. No significa que estés retrocediendo ni que estés “mal”; significa que estás aprendiendo a vivir una pérdida profundamente dolorosa.
Es importante recordar que ninguna emoción que aparezca durante este camino te convierte en una mala persona. Puedes sentir amor y enojo al mismo tiempo. Puedes extrañar profundamente y también sentir cansancio o confusión. Puedes tener momentos de tranquilidad sin que eso signifique olvidar. El duelo por suicidio está lleno de emociones contradictorias y todas merecen ser reconocidas sin juicio. Reprimirlas o castigarte por sentirlas solo hace más pesado el camino.
A lo largo de este proceso, probablemente entenderás que muchas de las respuestas que buscas tal vez nunca lleguen por completo. Y aunque esto puede resultar frustrante y doloroso, sanar no siempre significa entender todo. En muchas ocasiones sanar significa aprender a vivir aun con preguntas abiertas, dejando poco a poco de pelear contra lo que no estuvo en tus manos controlar. El suicidio es una situación compleja, influida por múltiples factores emocionales, psicológicos y personales.
También es importante que recuerdes que no tienes que atravesar esto solo. Buscar ayuda profesional, acercarte a círculos de apoyo o permite que personas de confianza te acompañen, esto puede marcar una gran diferencia.
Con el tiempo, el dolor no desaparece por completo, pero puede transformarse. Aprenderás a recordar sin romperte cada vez, a hablar de esa persona con más amor que culpa, y a encontrar nuevamente pequeños espacios de calma dentro de tu vida. La aceptación no significa dejar atrás a quien perdiste; significa permitirte seguir viviendo mientras honras su recuerdo y también tu propia historia.
No necesitas dejar de sentir. Solo necesitas seguir avanzando un día a la vez, con paciencia, amor y compasión hacia ti mismo.
¿Quieres hablar con alguien sobre esto?
Nuestro equipo de tanatólogos puede acompañarte en este momento.