J. García López
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ebook

Todavía espero que vuelvas La negación

11 min de lectura· 07 de julio, 2026
Todavía espero que vuelvas La negación

Todavía espero que vuelvas

La negación en el duelo


Introducción

Cuando pierdes a alguien importante, tu mente y corazón intentan protegerte del impacto del dolor, y muchas veces lo hacen a través de la negación.

Negar no significa que no hayas amado o que no entiendas lo que pasó. Significa que tu mente está intentando sobrevivir a una realidad que, por momentos, parece imposible de aceptar.

Este e-book es creado para ayudarte a comprender lo que estás sintiendo, identificar cuándo la negación forma parte natural del duelo y cuándo puede convertirse en un bloqueo emocional que necesita atención y acompañamiento profesional.

No estás solo en este proceso. Poco a poco, y a tu propio ritmo, es posible aprender a vivir con la ausencia sin dejar de honrar el amor y el vínculo que existió.





desarrollo

Si perdiste recientemente a un ser querido es muy probable que este costando trabajo procesar y aceptar la pérdida. 

Tal vez en momentos te lleguen pensamientos pasajeros en donde digas:

“Le voy a hablar por teléfono”

“Le voy a mandar un mensaje”

“Ya no debe tardar en llegar”

Al despertar pienses: “Ya no está, pensé que era un sueño”

Si te identificas con estas frases estás pasando por la etapa de la negación en la cual sabes que viene un cambio importante en tu vida, es el proceso normal del duelo y aunque es normal como parte adaptativa para llegar a la aceptación, durante esta etapa se puede llegar a pensar que no se requiere de apoyo profesional, sin embargo es muy útil para comenzar a procesar la pérdida y el camino hacia la aceptación. Esta etapa del duelo puedes considerarla como un medio de supervivencia; ya que te permite sobrevivir a la pérdida. 


La negación puede definirse como la conmoción, la incredulidad o la incapacidad de procesar que la pérdida ha ocurrido y en este momento tal vez sientas un bloqueo emocional en la cual en momento no sientas emociones sino mas bien te sientas en otro mundo o que no eres tu o que lo que se está viviendo no esta pasando. Quizá intentas huir o evadir los pensamientos y sentimientos que estas teniendo para evitar una crisis de emociones. 

Puedes estar sintiendo cualquiera de los 2 tipos de negación:

  • Negación racional en la cual no puedes procesar la información de la pérdida, aunque conozcas los hechos y es común el que evites ir a lugares que te recuerden a tu ser querido, canciones que le gustaban o simplemente que evites hablar de lo sucedido. 
  • Negación emocional: donde tienes la sensación de irrealidad, no sientes dolor, actúas con entereza por ti o por los otros para que no te vean mal. 


Lo normal durante la etapa de negación es sentir que la separación o la pérdida no es tan dolorosa como es y que todo estará bien, los síntomas que puedes llegar a tener son:

  • Shock: que es un estado de alerta elevado mientras procesas un evento traumático.
  • Bloqueo emocional temporal que es el distanciamiento emocional para que puedas hacer frente a las emociones abrumadoras que se están suscitando en el momento de la noticia o días posteriores a esta. 
  • Incredulidad: simplemente no puedes creer que eso este sucediendo. 
  • Confusión: no puedes pensar con claridad y te resulta difícil procesar lo que está pasando
  • Sensación de estar en automático: estado en el que realizas actividades diarias de manera automática, como si funcionaras por inercia, sin sentir plena conexión con tus emociones o con lo que sucede a tu alrededor.
  • Momentos donde olvidan que la persona murió: son instantes breves en los que tu mente actúa como si la pérdida no hubiera ocurrido todavía; por ejemplo, querer llamar a la persona, esperar verla o pensar en contarle algo antes de recordar nuevamente su ausencia.
  • Necesidad de evitar conversaciones o recuerdos por momentos: tendencia temporal a alejarse de temas, lugares, objetos o recuerdos relacionados con la pérdida para disminuir la intensidad emocional y poder sobrellevar el dolor poco a poco.


Esto puedes sentirlo días o semanas e incluso los primeros meses, dependiendo del vínculo, la personalidad, la historia emocional y la forma en que ocurrió la pérdida.

Kubler-Ross menciona que esta etapa es temporal y puede ocurrir por un corto período de tiempo.


En esta etapa hay formas de evadir las emociones que te puede llevar a caer en excesos que, aunque parecieran buenos no lo son porque se convierten en actividades para evadir, pregúntate si has caído en alguno de estos y si es así es momento de enfrentar la realidad y pedir ayuda:

  • Quedarse más tiempo en el trabajo 
  • Ir por más horas de las acostumbradas al gimnasio
  • Salir a fiestas o reuniones constantemente
  • Buscar hacer muchas actividades
  • Alcohol
  • Drogas
  • Tabaco 
  • O decir no quiero hablar de eso 
  • Ocuparse del dolor de los otros y evadir el tuyo


La negación deja de ser una reacción esperable si quedas atrapado en ella y ya no puedes adaptarse a la realidad durante un largo periodo:

  • Actuar persistentemente como si la persona siguiera viva: esto sucede cuando después de algunas semanas hablas de tu ser querido en presente, esperas su regreso, o te autoengañas diciendo “Me hago a la idea de que esta trabajando o de viaje”.
  • Conservar intactas sus cosas durante años: mantienes habitaciones, objetos, ropa o espacios exactamente igual que antes de la pérdida, evitando cualquier modificación por miedo, culpa o angustia. 
  • Evitar totalmente hablar del tema: bloqueas cualquier conversación relacionada con la pérdida porque mencionarla desencadena emociones demasiado dolorosas. Puede ser que lo hagas cambiando de tema, retirándote o enojándote. 
  • Aislarte de la vida cotidiana: dejas de ser funcional en tus actividades diarias, tus relaciones y responsabilidades. 
  • Conductas autodestructivas: abuso de sustancias, descuido personal o conductas que ponen en riesgo tu bienestar físico y emocional. 
  • Te sientes obligado a imitar el comportamiento de tu ser querido o continuar con lo que dejó pendiente: sientes que debes convertirte en quien murió o asumir sus gustos, hábitos o proyectos como una forma de mantenerlo vivo. Al hacer esto puedes perder identidad propia. En algunos casos esto genera una pérdida de identidad propia y una carga emocional difícil de sostener. 
  • Usas su ropa constantemente sin querer quitártela: la ropa funciona como una forma de mantener cercanía emocional y que sientas que la persona aún está presente. Aunque conservar objetos queridos es normal, cuando existe una necesidad intensa y permanente de usar sus pertenencias para evitar sentir la ausencia, puede reflejar dificultad para aceptar la pérdida. 
  • Sientes miedo irracional a la muerte o a la pérdida derivado del fallecimiento de tu ser querido: después de una pérdida significativa, algunas personas desarrollan un temor constante a que otros mueran o a morir ellas mismas. Esto puede generar hipervigilancia, ansiedad excesiva, necesidad de control o miedo intenso ante enfermedades, accidentes o separaciones. 
  • Autodestruirte: ocurre cuando el dolor emocional no elaborado se expresa mediante conductas dañinas hacia uno mismo, como descuidar la salud, consumir sustancias, exponerse a riesgos, dejar de alimentarse adecuadamente o perder el interés por vivir
  • Minimizas tus emociones: esto sucede cuando evitas mostrar tu sufrimiento diciendo: “Estoy bien”, “Ya pasó”, “No es para tanto”, “Tengo muchas cosas que hacer para estar pensando en eso”.  Estos son mecanismos de defensa para no enfrentarte a la realidad. 
  • Desplazamiento de las emociones: esto sucede cuando tus emociones las desplazas hacia algo o alguien más, como, por ejemplo, enojarte con tus familiares, tener problemas en el trabajo, no hacer tus actividades diarias, sobreproteger a tu familia o bien olvidarlos por completo. 
  • Racionalizar la pérdida: hay personas que dicen, “Era lo mejor”, “Todos vamos a morir” o “Tenía que pasar”, el racionalizar así sin expresar las emociones se convierte en un bloqueo 
  • Somatizar: a través de insomnio prolongado, pérdida de peso, presión en el pecho, enfermedades gastrointestinales derivadas del duelo, trastorno de ansiedad o de depresión. 

Al llegar a alguno de estos puntos es completamente necesaria la intervención de un profesional. 


El proceso de duelo se puede presentar como anticipado ante el diagnostico terminal y la negación se presentó con:

  • Escenarios alternativos: cuando se imaginaron escenarios positivos aun el diagnostico, pensando que el termino sería otro. «Él es fuerte, va a vivir, va a vencer la enfermedad».
  • Segunda opinión: Cuando ya dieron un diagnóstico terminal, pero se intenta retrasar buscando diferentes opiniones esperando buenas noticias. 
  • Creencia en la irrealidad del suceso: Cuando las personas reciben el diagnóstico de una enfermedad terminal, y tanto a el como a la familia les cuesta aceptar que ahora viven esa situación. 


¿Qué te puede ayudar a procesar la negación?

Una situación así es difícil de aceptar y lleva tiempo, sin embargo, hay algunas opciones que te pueden ayudar:

  • Valida tus emociones: Si reprimes tus emociones durante un largo tiempo solo retrasarás tu proceso de aceptación. Date la oportunidad de vivir cada emoción que llegue. Mucha gente invalida las emociones de otros diciendo: “Ya no llores, no lo dejas descansar”, “Si lloras no lo dejas ir”, tu ser querido ya está descansando, sin dolor, sin angustia, sin enfermedad. Ahora es tu momento de desahogarte. 
  • No te aísles: La pérdida es un proceso que es mejor vivirlo acompañado. Estar cerca de tu familia y/o amigos, aunque sea en silencio, te ayudará a darte cuenta de que hay más motivos por los cuales seguir. 
  • Manten sus recuerdos: Probablemente no quieras ver sus cosas, sus fotos, escuchar audios y todo esto porque te causa dolor, sin embargo, el abrirte a ellos te ayudará a ir pasando la etapa de la negación y aceptar de forma racional y emocional. 
  • Cuídate: en esta etapa puede ser que tengas trastornos de alimentación o de sueño, aunque no tengas hambre, come ligero y saludable es parte importante de tu recuperación. Descansa. Báñate, esto te ayuda a bajar el estrés. 
  • Busca ayuda profesional: Hay días en que no sabes como continuar, busca apoyo de un profesional el cual te acompañara en cada etapa con ejercicios y sugerencias para sanar. 
  • Escucha música. No música que te recuerde tu familiar. Música tranquila simplemente que te guste. Te puede ayudar a calmar tu mente agitada.
  • Tómate tu tiempo. Ve despacio, sin querer acelerar el proceso, date el tiempo que necesites para comenzar tus actividades, pero inicia, no te estanques.  
  • Escribe: cuando escribes lo que estas sintiendo o escribes una carta a tu ser querido comienzas a aceptar la realidad. 
  • Mira hacia el futuro:  resulta difícil imaginar el futuro, pero a tu tiempo, cuando te sientas preparado, comienza a plantearte objetivos fáciles de cumplir a corto plazo. 

Realiza este ejercicio que te ayudara a centrarte en el presente tras la pérdida:

Reflexiona y escribe:

  • ¿Qué permanece vivo de esa persona en mí? _______________________
  • ¿Qué aprendí gracias a ella? _____________________________________
  • ¿Cómo puedo honrar su recuerdo sin dejar de vivir? __________________
  • ¿Qué parte de nuestra historia quiero conservar? ____________________
  • ¿Qué necesito soltar para poder continuar?_________________________



Aceptar la pérdida no significa dejar atrás a quien amas; significa aprender a caminar con su recuerdo sin dejar de vivir tu propia vida.


Conclusión

Aceptar una pérdida no ocurre de un día para otro. El duelo no es lineal y cada persona lo vive de manera distinta. Habrá días donde parezca que avanzas y otros donde el dolor vuelva con intensidad, y eso también forma parte del proceso.

La negación cumple una función importante: protegerte cuando el dolor todavía parece demasiado grande para sostenerlo. Sin embargo, permanecer atrapado en ella puede impedirte sanar, continuar y reencontrarte contigo mismo.

Permítete sentir. Permítete llorar, hablar, recordar y pedir ayuda cuando lo necesites. Sanar no significa olvidar a quien amas; significa aprender a llevar su recuerdo de una manera que no destruya tu vida, sino que la transforme.

Con el tiempo, el dolor cambia. La ausencia permanece, pero también permanece el amor, los recuerdos y todo aquello que esa persona dejó en ti.

Dirígete al camino de la aceptación a tu paso. 


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